[vc_heading h_size=»h-extralarge» title=»Sobre mí» title_color=»#666666″ subtitle=»biografía y exposiciones» subtitle_color=»#ffffff» divider=»div-between» divider_type=»div-wide-thick» divider_color=»#f65d83″]
Carlos Pardo fotografía retrato

Carlos Pardo Gómez

Artista
[vc_toggle title=»BIOGRAFÍA»]

Nací en Murcia en 1970 en una familia de artistas iniciada por mi bisabuelo a finales del Siglo XIX. Mi formación se desarrolla entre pintores y escultores, con mi abuelo el pintor y carrocista Carlos Gómez Cano en su taller (hoy mi taller), asistiendo al maestro y a otros oficiales, pintores, carpinteros, cartoneros, herreros y demás oficios.
Con mi padre, el escultor Pedro Pardo aprendí mucho y estuve ayudándolo hasta su muerte en todas las labores, modelado, fundición, moldes, cincelado, pátinas, grabado, montajes de piezas, exposiciones y un largo etc. En estos dos talleres se desarrolla mi aprendizaje artístico, compaginándolo con los estudios y en contacto con numerosos artistas.
En 1984 comienza mi andadura en solitario, en 1991 compro una finca abandonada y comienzo la construcción de mi casa-estudio. En 1999 tras 8 años de trabajo intenso y con la casa-estudio casi acabada, comienzo a pintar en serio y realizo mi primera exposición individual, donde secundo en un primer momento a los impresionistas, para posteriormente, en mis siguientes exposiciones, ir adentrándome a través del lenguaje Cézanniano en una línea más evolucionada, donde planos volumétricos y color construyen la dinámica formal.
En el año 2011 recibí el primer premio del Concurso Nacional Villa de Fuente Álamo, el certamen de pintura más prestigioso y antiguo de mi ciudad. He realizado veintitrés exposiciones individuales y veintiuna colectivas en distintas galerías, centros de arte y museos.

[/vc_toggle][vc_toggle title=»OBRAS EN MUSEOS Y COLECCIONES»]Museos

– Museo Nikolai Yaroschenco Kislovodsk, Rusia
– Museo de la Filarmónica Safónov, Kislovodsk Rusia
– Museo музыка и власть Moscú
– Museo de Fuente Álamo Colección Permanente Murcia, España
– Museo de la ciudad, Murcia España
– Museo Ramón Gaya, Murcia España
– Fundación Cajamurcia, Murcia, España
– Museo Taurino, Murcia, España

Colecciones Privadas

– Rusia: Moscú, San Petersburgo, Kazán Kislovodsk.
– China: Shanghai, Nanjing
– Francia: Nantes, Toulouse.
– Malta: La Valetta, Marsaxlokk.
– Mexico: Jalisco
– Uruguay
– Italia
– Bulgaria
– Inglaterra
– Suecia
– España: Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia, Santander, Vitoria, San Sebastian, Murcia, Alicante, Almería, Cádiz, Granada, Jaen , Cuenca, Ciudad Real, Albacete, Galicia[/vc_toggle][vc_toggle title=»ARTISTAS CON QUE HE TRABAJADO»]José Miguel Utande (Escultor) 1951

José Luis Cacho (Pintor y Escultor) 1946

Jean Pierre Caubios  (Pintor y Grabador) 1944

Ramón Garza (Pintor y Escultor) 1947 -2014

José González Marcos (Escultor) 1940 -2014

Pedro Pardo Galindo (Escultor) 1944 – 1998

Carlos Gómez Cano (Pintor) 1918 – 1991

José Molera (Escultor) 1926 – 2017

José Planes Lastra (Escultor) 1956[/vc_toggle]

[vc_heading title=»Críticas de Arte»]
[vc_testimonial_slider style=»testimonials-style-4″][vc_testimonial name=»Francisco Jarauta» author_dec=»La luz del paisaje» position=»Developer»]»Hay que pintar con la luz de Courbet, afirmaba el viejo Cézanne. Fue él quien con más radicalidad defendió que la pintura no es ya el arte de imitar la naturaleza, sino el de dar una conciencia plástica a nuestro instinto, Cezánne nos enseña a mirar atentos, no a lo evidente, sino a lo que él llama dinamismo universal. Pensaba como Leibniz al respecto, todo estaba contenido en la dimensión real de las cosas. Desde esta perspectiva hay que acercarse al serio y apasionado trabajo de Carlos Pardo en esta serie de paisajes que ahora presenta, resultado de una madura reflexión no solo sobre el paisaje, sino también sobre la pintura, hecha desde la emoción de quien decide desde el silencio arrojarse al mar de desafíos que siempre es el arte».[/vc_testimonial][/vc_testimonial_slider][vc_testimonial_slider style=»testimonials-style-4″][vc_testimonial name=»Jorge Novella Suárez» author_dec=»La pintura de Carlos Pardo» position=»Developer»]»En los paisajes de Carlos Pardo las formas geométricas representan la estructura de forma y color, el espacio y el volumen están plasmados de un modo armonioso y mesurado. De este modo muestra su horizonte con toda gama de cromatismos, colores ocre, pinceladas transparentes que nos muestran la realidad que emerge de su paleta y toma vida en estos oleos. Da igual qué paisaje sea, la naturaleza, el mundo es siempre el mismo, son los trazos de Carlos Pardo, su mirada poliédrica que horada lo que tiene ante sí para enseñarlo sin ambages, sin detalles que nos distraigan del modo de contemplar la naturaleza. Ahí está el pintor, su oficio, su profesionalidad, su autenticidad. Nuestro hombre es auténtico en su forma y decir cómo entiende la vida. De eso se trata».[/vc_testimonial][/vc_testimonial_slider][vc_testimonial_slider style=»testimonials-style-4″][vc_testimonial name=»Francisco J.Flores Arroyuelo» author_dec=»Sobre Carlos» position=»Developer»]»En la pintura, siempre, el acto primigenio de la creación –en las raras ocasiones en que llega a producirse–, es el desenlace que ha impuesto una especie de prodigio que permanece en el origen de la luz que ciega e ilumina, que paraliza e impulsa, que nos toma y ampara…, y es así tal como se nos evidencia en los cuadros de Carlos Pardo por la presencia de una tensión que ha sido impuesta por una angustia liberada de lindes que unen y separan al emerger, con pujanza, con grandeza, desde una resistencia que se ha desprendido de las condiciones que impusieron unas fuerzas desconocidas…, y así llega a ser, para que, a continuación, el aliento que tensa y vivifica esa realidad emergente pase a mostrarse a través de una estructura que ha sido ordenada sobre unas formas armoniosas que han pasado a sernos necesarias».[/vc_testimonial][/vc_testimonial_slider]
[vc_testimonial_slider style=»testimonials-style-4″][vc_testimonial name=»Pedro A. Cruz Fernández» author_dec=»El paisaje desnudo» position=»Developer»]»Si abstraemos la mirada y nos olvidamos de esquemas –corsés que oprimen y asfixian la creatividad–, lo que aparece delante de los ojos y lo que incita a ver no es una reproducción, más o menos elaborada, más o menos agradable, de un lugar determinado: eso no es paisaje, es un reflejo que puede engañar y tratar de sustituir al original sin conseguirlo; lo que vemos en el soporte es la realidad del pintor, su verdad descrita a golpe de manchas, a pasos de color, y construida desde la necesidad personal, porque no se debe olvidar que se habla de autobiografía.
El paisaje se presenta rotundo, desnudo (incluso no sería erróneo decir que mostrando su estructura ósea), más por la visión del artista -que lo crea- que por la acción ciega de la erosión. El paisaje convertido en arte. Carlos Pardo hace que el paisaje sea consecuencia de la pintura, destilada, seria, pura, sin concesiones, entroncado a la tierra.
A Carlos Pardo no le interesa mostrar sus conocimientos pictóricos –y los tiene y muchos–, convertir la obra en un exponente del oficio. A lo que quiere llegar, y lo consigue, es a la eliminación casi total de los recursos habituales sobre los que se ha apoyado el paisaje, a dejarlo desprovisto de la anécdota y convertido en experiencia. Suprime, para ello, la envoltura, saca a la luz la osamenta y la dispone en una apariencia caótica, con tal fuerza y atracción que hace volver a degustar el paisaje y olvidarse de los prejuicios.
Todo es paisaje y, después de dialogar con la obra de Carlos Pardo, me reafirmo en ello, me identifico con su desnudez y con la actitud decidida que le ha llevado al borde del precipicio –a esa situación en la que muchos sopesan el riesgo del siguiente paso– para, desde él, mostrarse desnudo y unido a lo que ahora saca a la luz para que sea visto por otros ojos, y participen del «vértigo» que supone verse libre de las pesadas vestiduras de lo convencional».[/vc_testimonial][/vc_testimonial_slider][vc_testimonial_slider style=»testimonials-style-4″][vc_testimonial name=»Enrrique Mena» author_dec=»Sobre Carlos Pardo» position=»Developer»]»Carlos Pardo mantiene la identidad del paisaje, pero la extrapola a cierta vertiente más actual, no se queda anclado en lo académico, sino que va a un terreno totalmente innovador, un paisaje atrevido, rozando la abstracción. Cada fragmento de un cuadro de Pardo es un detalle abstracto, y la densidad con la que juega es brutal».[/vc_testimonial][/vc_testimonial_slider]
[vc_testimonial_slider style=»testimonials-style-4″][vc_testimonial name=»Francisco Jarauta» author_dec=»Variaciones sobre el paisaje» position=»Developer»]»Podría escribirse la historia de la pintura recorriendo aquellos momentos más significativos en los que el arte ha interpretado el paisaje y lo ha representado. si ya en el relato mítico se afirmaba que cada civilización construía su jardín de acuerdo a la idea que tenía del Paraíso, cuando entramos en el tiempo de la historia el paisaje se interpreta de acuerdo a las ideas que el pintor y su época tienen del mundo, del tiempo, de la vida humana, tal como nos enseñaron los maestros del estoicismo. ahí están por ejemplo las Quatre saisons de Poussin, las Fêtes galantes de Fragonard, el The Morning Walk de Gainsborough, los constable y courbet, sin olvidar el Mönch am Meer de Friedrich o los últimos trabajos de Turner, por recordar momentos excelsos de la historia del Paisaje. en todos ellos idea y representación se corresponden y es así que la mirada del arte interpreta el sentido del mundo y de la vida».[/vc_testimonial][/vc_testimonial_slider][vc_testimonial_slider style=»testimonials-style-4″][vc_testimonial name=»Santiago Delgado» author_dec=»Los paisajes de Carlos Pardo» position=»Developer»]»En Carlos Pardo hay mucha sabiduría pictórica, tanto en la cocina previa de su creación, como en la orientación respecto a los clásicos, de ayer y hoy, de los que parte, y a los que lleva en su mochila en este viaje a los futuros expresivos a los que marcha. Las manchas ordenadas y bien perfiladas aun en su disputa del mismo espacio, juegan en su conjunto con un contraste muy bien definido, que tiene que ver con la impresión que producen en el espectador. Quien ve estos cuadros se siente ese ojo que domina desde las cimas el paisaje, un superhombre nietzscheano que esparce su mirada por tan fuertes dominios de la Creación. Hay una sensación ciclópea en estos paisajes de fortaleza y vigor. Como un demiurgo que supiese pasar de las Ideas a la Materialidad, Carlos Pardo ofrece en esta serie el regalo de hacernos dioses de valles y montañas, riscos y cimazos, cielos cerrados de cumulonimbos furiosos, que desatan iras ajenas a las que dominaremos. Pero sólo son manchas, que conocen igualmente ese secreto idioma entre la paleta y el lienzo, que tiene ya milenios de existencia. Carlos Pardo es heredero de esa biografía sumada y sucesiva, que arranca de las cuevas cántabras y que él apura en su extremo».[/vc_testimonial][/vc_testimonial_slider]
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